“Aún tenemos tiempo” fue la última frase que me decías en el sueño, aún teníamos tiempo de coger: yo estaba tumbada boca abajo en la cama y tú me estabas bajando los pantalones y los calzones (nunca uso pantalones en la realidad).
Desperté y lo primero que vi fue la luz roja intermitente del reloj que marcaba 0:41 y, aún a sabiendas de que me había ido a dormir después de la una, pensé: “aún tenemos tiempo” todavía era temprano y aún teníamos tiempo de dormir un rato más.
Todo esto pasó en un segundo o menos, en ese momento antes de despertarte del todo, donde las cosas no tienen que tener sentido; cuando me di cuenta de la imposibilidad de despertar antes de la hora en la que me fui a dormir, te pregunté:
¿Qué hora es?
Las 5:45 no sé por qué no sonó el despertador.
(aún no estabas lo suficientemente despierto para pensar en que se había ido la luz mientras dormíamos, pensé)
Es tarde, pero al menos llegaré al trabajo.
Y entonces se me ocurrió ––y te lo dije–– que era gracioso que lo último que había escuchado en sueños era que teníamos tiempo, y lo escuché en el momento en el que ya era tarde y ya no lo teníamos.
El frío de las noches de invierno hiela la hierba y se ve ligeramente blanca y brillante, lo bonito es que al salir el sol, se derrite, pero en el amanecer –cuando las sombras son largas– se quedan heladas, sombras no negras sino blancas, los pinos son triángulos de hielo perfilados en el pasto.
En el tren, una señora contaba la historia de que cerca de un mercado habían caído semillas de tomate en una alcantarilla y había crecido una planta grande que nadie había cortado.
Ayer fue mi cumpleaños, fuimos a Girona c:
Day 13 Conforting:
Esto de hacer retos es difícil porque después de unos días te cansas y haces pura basura, hoy estuve aquí todo el día así que supongo que es cómodo y reconfortante. Debí tomarle foto a una taza de té.
Tengo una palabra bonita hoy: “recordar” de re-volver y cordere-corazón: volver a pasar por el corazón
–Puedo sentir tu corazón latiendo en mi mano.
–Sí, al parecer mi corazón late muy fuerte.
Era verdad, lo estaba tomando de la mano, pero en cualquier parte del cuerpo que lo tocara podía sentir las palpitaciones: tum. tum. tum. tum. Incluso una vez, en la noche, sentí las vibraciones a través del colchón, ¡su corazón era tan fuerte que lo movía! ese día me acordé de una vez que temí que eso pasara conmigo, una vez que estaba tan nerviosa y mi corazón latía tan rápidamente y tan fuerte que creí que podría mover el colchón y la otra persona se daría cuenta de mi nerviosismo. Pero mi corazón nunca ha sido tan fuerte.
“Nunca he sabido si es bueno o es malo” me dijo.
–Lo voy a preguntar en Yahoo respuestas.
Hola chaparrita
estoy al tanto más o menos
creo que tú también más o menos
te escribo para que sepas que estoy contigo
decirte que te quiero es poco
avisa en que podemos cooperar
Cuando la luz da en ciertos ángulos, se ve que el mar tiene una superficie aceitosa. “Todos los bloqueadores y bronceadores de las personas que estamos remojándonos aquí” pensé, volteé a ver la playa y estaba llenísima, puntitos de muchos colores brillantes y mucho color piel, aquí todos andan topless. “Si tuviera que hacer una analogía ahora, la haría con insectos porque solo ellos son así de montoneros y además no puedo pensar en algo menos cliché”.
(últimamente he estado leyendo muchos comics, nunca lo había hecho antes)
Esta es la foto más favorita de mi, porque SOY UN CONEJO y estoy escribiendo un pedazo del libro de Nicole Krauss, que amo, en la pared del cuarto donde tengo una hamaca. Soy feliz.
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