Feb
10
2012

Aún tenemos tiempo

“Aún tenemos tiempo” fue la última frase que me decías en el sueño, aún teníamos tiempo de coger: yo estaba tumbada boca abajo en la cama y tú me estabas bajando los pantalones y los calzones (nunca uso pantalones en la realidad).

Desperté y lo primero que vi fue la luz roja intermitente del reloj que marcaba 0:41 y, aún a sabiendas de que me había ido a dormir después de la una, pensé: “aún tenemos tiempo” todavía era temprano y aún teníamos tiempo de dormir un rato más.

Todo esto pasó en un segundo o menos, en ese momento antes de despertarte del todo, donde las cosas no tienen que tener sentido; cuando me di cuenta de la imposibilidad de despertar antes de la hora en la que me fui a dormir, te pregunté:

¿Qué hora es?

Las 5:45 no sé por qué no sonó el despertador.

(aún no estabas lo suficientemente despierto para pensar en que se había ido la luz mientras dormíamos, pensé)

Es tarde, pero al menos llegaré al trabajo.

Y entonces se me ocurrió ––y te lo dije–– que era gracioso que lo último que había escuchado en sueños era que teníamos tiempo, y lo escuché en el momento en el que ya era tarde y ya no lo teníamos.

Jan
17
2012

Un viejo caminaba haciendo ruidos, casi rugía como monstruo, lo perdimos de vista pero se escuchaban sus ruidos a lo lejos. Cuando lo volvimos a encontrar, lloraba con la boca abierta y la cara mojada; era especialmente triste porque no era un día especial y era una tumba vieja, no era un dolor reciente, sino ya viejo y constante, algo que seguía sintiendo tan fuerte. Alguien, no algo.

También fue triste que nos vio y sintió vergüenza y dejó de llorar, tenía la cara roja y empezó a hacer los ruidos raros de nuevo, como si yo tuviera algún derecho de hacerle eso, de quitarle el alivio de llorar.

Había muchas tumbas en mal estado porque son las familias las que tienen que hacerse cargo, ve tú a pensar lo caro que es quedarse bien muerto, yo por eso quiero donar mi cuerpo a una escuela de medicina: sin entierros, sin cruces, sin rentas del espacio del cementerio que tienen que pagarse cada 10 años, sin piedras que limpiar de mierda de palomas. Y hasta creo que es más romántico: servir para algo, estar en una escuela y que alguien aprenda algo de ti, ser la representación de una humanidad; tú abierta por el vientre y el profesor diciendo “Esto es un riñón” no ya tú riñón sino uno como el que tienen todos, uno como el que tendrán las personas que irán con ese –tal vez– futuro doctor, y lo último que quedará de ti no estará en la tierra sino en la cabeza de esa persona.

–Cementerio de Poblenou, Barcelona

Jan
8
2012

El frío de las noches de invierno hiela la hierba y se ve ligeramente blanca y brillante, lo bonito es que al salir el sol, se derrite, pero en el amanecer –cuando las sombras son largas– se quedan heladas, sombras no negras sino blancas, los pinos son triángulos de hielo perfilados en el pasto.

En el tren, una señora contaba la historia de que cerca de un mercado habían caído semillas de tomate en una alcantarilla y había crecido una planta grande que nadie había cortado.

Ayer fue mi cumpleaños, fuimos a Girona c:

Jan
8
2012

Sobre los recuerdos

Mis recuerdos de mi primer amiga: tenía un perico que decía “¡Héctor! ¡A comeeeer!” y cuando era navidad ponía un nacimiento enorme debajo de la escalera, y el lago era un espejo. Y el techo de la cocina, su papá lo había pintado con rayas de colores como si fuera un arcoiris.

Jan
8
2012

Sobre los libros difíciles

El libro que tenía en la mesita de cama estaba muy desgastado y nunca lo había leído, cada vez que comenzaba a leerlo se dormía, por eso lo tenía ahí, para las noches en las que el sueño no llegaba. Y cuando lo soltaba –ella ya dormida– caía, se doblaba, se maltrataba y parecía haber sido leído muchísimas veces pero ni siquiera una había sido.
Por lo menos se puede decir esto, de algo debe valer el que no es un libro que nunca leyó y además se quedó nuevo en el librero, es un libro que siempre trató de leer y recibió el mismo trato de un libro favorito.

Jan
4
2012

Volteé al cielo y las hojas de la palmera brillaban, pensé “qué bonitas, son tan lisas, parecen hechas de plástico” y qué triste es que mis analogías de la naturaleza las haga comparándolas con materiales sintéticos, apenas este año probé las castañas y hace unos días me enteré que las nueces nacen en árbol, encerradas en una bola verde.

Volteé al cielo y las hojas de la palmera brillaban, pensé “qué bonitas, son tan lisas, parecen hechas de plástico” y qué triste es que mis analogías de la naturaleza las haga comparándolas con materiales sintéticos, apenas este año probé las castañas y hace unos días me enteré que las nueces nacen en árbol, encerradas en una bola verde.

Nov
10
2011

Sobre los sueños

Cuando sueñas algo, si te acuerdas al despertar, puede cambiar la manera en la que amaneces o en la que llevas el día. Recuerdo por ejemplo, un día en que me pelee en mis sueños con un amigo, y cuando llegué a la escuela no tenía ganas de saludarlo ni de hablar con él y me preguntó qué me pasaba y le dije “Estoy enojada contigo porque soñé que estaba enojada contigo”.

Hoy soñé que estaba en una especie de playa, donde no había arena sino piedra volcánica con coral azul pegado –todo era muy azul– estábamos tomando el sol. El agua estaba llena de mujeres que parecían haber salido de un cuadro de Botticelli, con el cuerpo como una pera redonda, sólo que tenían una gran nariz, el cabello oscuro y grandes cejas, como si Botticelli pintara sirenas judías.

Yo nadaba y las veía y llegaba a tierra firme, ahora en una especie de cueva, como una que hay en Park Güell (si has estado ahí, es la que está entrando a la izquierda) y tenía un iphone en la mano, era el iphone de Dayron y y veía sus fotos y me encontraba con un cortometraje que le había hecho yo a mi hermana, prometiéndole que la llevaría al mar. Empezaba con un primer plano de ella que, cuadro por cuadro, se volvía un dibujo impresionista y cuando se alejaba la toma, ella era una sirena feliz que bailaba. Quería mostrárselo por si ya no se acordaba, quería enseñarle que había mantenido mi promesa y ahora estábamos en el mar.

No recuerdo que pasaba, pero recuerdo que era un sueño que quería recordar y, en mi sueño, empezaba a contarles a los que me rodeaban lo que había soñado para no olvidarlo. Les decía: “Primero estábamos en una piedra que tenía coral…”

–Azul– decía Dayron.

–¿Cómo sabes?

 –Balbuceaste “azul” mientras dormías

–Ah, y también sonaba una canción

–Clandestino

–¿Cómo sabes!

–Me acerqué a tu cabeza mientras dormías y podía escucharla sonando.

Les contaba la parte de las sirenas judías y cuando llegaba a la cueva Güell, pero en ese momento ya no estaba en la cueva, estaba en casa de mis abuelos y estaba mi ex jefe y me decía “Necesito un modelo de esta casa” y yo me tiraba de lo alto de una palmera, columpiándome de un lado a otro para ver la casa, después de 3 oscilaciones quería bajar pero no sabía como y acababa estrellándome en la pared, pero ya no era yo, sino un ayudante de mi jefe (hombre por cierto) y tenía dos conejos gordos en mis brazos que habían muerto cuando me había estrellado. Recuerdo haber visto esta escena y haber pensado “¡Si hubiera sido yo Victoria y no el tonto ayudante, no hubieran muerto!” 

Tenía que ir al patio de atrás, porque ya no había mar ni sirenas, sino casa de mis abuelos, y ahora tenía una gallina y un pollito para darme calor, porque a era de noche. El pollito escapaba y corría y no dejaba de hacer ruido y yo temía despertar a todos.

Antes de todo esto, antes de la piedra donde tomaba el sol también, recuerdo que mi hermana se iba a ir a Nueva York sola y yo quería ir con ella pero no podía, y me daba miedo que le pasara algo y yo sabía que ella también tenía miedo.

Recuerdo que quería nadar en el mar con ella pero cuando iba a hacerlo ya había oscurecido.

Desperté sintiendo que había decepcionado a alguien, que le había fallado, y también algo molesta por haber olvidado gran parte del sueño y haber soñado encima otra cosa –como si fuera un vhs– y es que sentirse triste es un vicio si te acostumbras a ello y llegas a sentir placer en sentirte miserable aún cuando no tienes muchas razones, porque siempre hay pequeñas razones: un recuerdo, el miedo a perder algo, el miedo a no tenerlo, un sueño.

Nov
8
2011

Este día no me saqué una foto bien, en las de photobooth no se ve la falda negra tableada y los colores reales y se me ocurrió hacer lo que le vi hacer a una chica oriental de lookbook.nu que es hacer un dibujo. Además los dibujos hacen que se vea mejor aunque no tenga sentido de la proporción (manitas pequeñas forever) en mi defensa diré que lo hice en 20 minutos a mano alzada en photoshop.
Lo que sí se ve son los zapatos increíbles que encontré el miércoles pasado, son exactamente como los que había imaginado que quería ¡y los encontré! ¡gratis! Estaban junto a un diario adolescente de una chica lesbiana deprimida que estaba descubriendo su sexualidad, también recogí eso y lo leí (super chismosa) lo chistoso es que es de Costa Rica y se llama Hanierim, si no te parece chistoso tienes que leerlo al revés, mi reina. 
En el dibujo tengo actitud de abuela enojada lo que me recordó que la semana pasada mi profesor de catalán llegó y me dijo: “¡hola señora!” y dije: “¿señora!” porque lo dijo en serio, y el es mucho más viejo, no es como si fuera un niño que se confunde, y entonces empezó a decirme que en Cataluña a nadie se le dice señorita, que sólo a las maestras de kinder y que además es un término sexista que se tiene que dejar de usar.
Pero en realidad yo no quería que me dijera señorita, pudo haber dicho alumna.

Este día no me saqué una foto bien, en las de photobooth no se ve la falda negra tableada y los colores reales y se me ocurrió hacer lo que le vi hacer a una chica oriental de lookbook.nu que es hacer un dibujo. Además los dibujos hacen que se vea mejor aunque no tenga sentido de la proporción (manitas pequeñas forever) en mi defensa diré que lo hice en 20 minutos a mano alzada en photoshop.

Lo que sí se ve son los zapatos increíbles que encontré el miércoles pasado, son exactamente como los que había imaginado que quería ¡y los encontré! ¡gratis! Estaban junto a un diario adolescente de una chica lesbiana deprimida que estaba descubriendo su sexualidad, también recogí eso y lo leí (super chismosa) lo chistoso es que es de Costa Rica y se llama Hanierim, si no te parece chistoso tienes que leerlo al revés, mi reina. 

En el dibujo tengo actitud de abuela enojada lo que me recordó que la semana pasada mi profesor de catalán llegó y me dijo: “¡hola señora!” y dije: “¿señora!” porque lo dijo en serio, y el es mucho más viejo, no es como si fuera un niño que se confunde, y entonces empezó a decirme que en Cataluña a nadie se le dice señorita, que sólo a las maestras de kinder y que además es un término sexista que se tiene que dejar de usar.

Pero en realidad yo no quería que me dijera señorita, pudo haber dicho alumna.

Nov
4
2011

Sobre el corazón

–Puedo sentir tu corazón latiendo en mi mano.

–Sí, al parecer mi corazón late muy fuerte.

Era verdad, lo estaba tomando de la mano, pero en cualquier parte del cuerpo que lo tocara podía sentir las palpitaciones: tum. tum. tum. tum. Incluso una vez, en la noche, sentí las vibraciones a través del colchón, ¡su corazón era tan fuerte que lo movía! ese día me acordé de una vez que temí que eso pasara conmigo, una vez que estaba tan nerviosa y mi corazón latía tan rápidamente y tan fuerte que creí que podría mover el colchón y la otra persona se daría cuenta de mi nerviosismo. Pero mi corazón nunca ha sido tan fuerte.

“Nunca he sabido si es bueno o es malo” me dijo.

–Lo voy a preguntar en Yahoo respuestas.

Aug
10
2011

 
A lo mejor no soy muy bueno con los idiomas hablados: se me mezclan y olvidan las palabras, pero conozco el idioma de los gestos y también el de algunas cosas.
Esta casa, por ejemplo, ¿ves esta pared? su textura es así porque tuvo un problema de humedad, quienes estuvieron aquí lo resolvieron con pintura, pero no antes de que dañara la conexión eléctrica; mira esta cicatriz, destruyeron la pared para arreglar los cables.
Y así es con las cosas, es como si hubiera palabras escritas en las paredes: la historia de esta casa. Me gustaría que nuestra historia también se escribiera también.
y yo le dije: Pues escribamos palabras en las paredes
(cursi style)

A lo mejor no soy muy bueno con los idiomas hablados: se me mezclan y olvidan las palabras, pero conozco el idioma de los gestos y también el de algunas cosas.

Esta casa, por ejemplo, ¿ves esta pared? su textura es así porque tuvo un problema de humedad, quienes estuvieron aquí lo resolvieron con pintura, pero no antes de que dañara la conexión eléctrica; mira esta cicatriz, destruyeron la pared para arreglar los cables.

Y así es con las cosas, es como si hubiera palabras escritas en las paredes: la historia de esta casa. Me gustaría que nuestra historia también se escribiera también.

y yo le dije: Pues escribamos palabras en las paredes

(cursi style)

Aug
6
2011

sobre la arquitectura

En las casas me gustan los cuartos donde no hay paredes: las ventanas van de techo a suelo y siempre entra el sol.

Y los cuartos hundidos, a nivel del suelo, donde solo se ven los zapatos al pasar.

Me gustan los balcones, llenos de plantas que cuelgan

Y los árboles que se quedan encerrados, y en lugar de cortarlos, les hacen una ventana para que salgan del edificio.

Aug
6
2011

sobre los paraguas

Es divertido ver personas caminando bajo la lluvia porque la necesidad te hace olvidarte de las cosas y tomar el paraguas que encuentras: paraguas destruídos, con un lado caído, hombres con un atuendo perfectamente pensado sosteniendo un paraguas floreado que evidentemente no estaba planeado, o con las orillas plisadas; los clásicos negros (casi siempre descompuestos), los que regalan los bancos, los abombados, los transparentes.

Cuando llueve, todos abren sus paraguas y sabemos si estaban preparados para el momento o están improvisando

Los que combinan con otros accesorios y jamás lo hubiéramos sabido si no fuera por la lluvia, los que misteriosamente mantienen cerrados y en la mano, mientras caminan así bajo el agua; sudaderas o bufandas en la cabeza, bolsas de plástico también; los que son de doble techo para que el aire pueda salir por en medio y no se te voltee; las personas que no saben cubrirse y se mojan toda la espalda. Después de un rato, el paraguas es solo una ilusión de sequedad: tu espalda, tus pies y tus piernas están mojadas, solo la cabeza no.

Los que ya mojados, caminan lento con la conciencia y resignación de haber perdido la carrera contra el agua, ya sin ninguna urgencia o prisa, mirando a su alrededor casi en un estado de contemplación, fuera del resto de la humanidad que camina apresurada: eres el único que está ahí en ese momento, todos los demás están en trayectoria y por lo mismo no existen, su cabeza está andando entre punto A y punto B y ellos están pensando en llegar a ese otro lugar. Cuando caminas mojado por la lluvia ya no estás pensando en refugiarte, si vas acompañado seguro comienzas a reír o rien cuando llegan a casa o cuando lo recuerdan unos días después.

¿Te acuerdas una vez en Coyoacán, que habíamos ido a sacar fotos, y llovía tan fuerte que el agua empezó a atravesar la tela? seguíamos sosteniendo el paraguas y ya no sabíamos si nos mojábamos más adentro o afuera de él.

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