Asked by Anonymous:
qué camara/s utilizas
Fujifilm FinePix S9600, superequis semiprofesional, me gustaría otra pero soy pobre y nunca he ganado dinero de sacar fotos
Asked by Anonymous:
Victoria, debo confesarte algo, me caes mal, pero me gusta tu trabajo.
<3 <3 ¡prefiero esto a que te caiga bien y odies lo que hago! aunque si te caigo bien supongo que te gusta, porque lo que hago es parte de quien soy, así que igual sí te gusta a lo mejor te caigo bien, poquito.
Sino, igual no importa C:
Un viejo caminaba haciendo ruidos, casi rugía como monstruo, lo perdimos de vista pero se escuchaban sus ruidos a lo lejos. Cuando lo volvimos a encontrar, lloraba con la boca abierta y la cara mojada; era especialmente triste porque no era un día especial y era una tumba vieja, no era un dolor reciente, sino ya viejo y constante, algo que seguía sintiendo tan fuerte. Alguien, no algo.
También fue triste que nos vio y sintió vergüenza y dejó de llorar, tenía la cara roja y empezó a hacer los ruidos raros de nuevo, como si yo tuviera algún derecho de hacerle eso, de quitarle el alivio de llorar.
Había muchas tumbas en mal estado porque son las familias las que tienen que hacerse cargo, ve tú a pensar lo caro que es quedarse bien muerto, yo por eso quiero donar mi cuerpo a una escuela de medicina: sin entierros, sin cruces, sin rentas del espacio del cementerio que tienen que pagarse cada 10 años, sin piedras que limpiar de mierda de palomas. Y hasta creo que es más romántico: servir para algo, estar en una escuela y que alguien aprenda algo de ti, ser la representación de una humanidad; tú abierta por el vientre y el profesor diciendo “Esto es un riñón” no ya tú riñón sino uno como el que tienen todos, uno como el que tendrán las personas que irán con ese –tal vez– futuro doctor, y lo último que quedará de ti no estará en la tierra sino en la cabeza de esa persona.
–Cementerio de Poblenou, Barcelona
El frío de las noches de invierno hiela la hierba y se ve ligeramente blanca y brillante, lo bonito es que al salir el sol, se derrite, pero en el amanecer –cuando las sombras son largas– se quedan heladas, sombras no negras sino blancas, los pinos son triángulos de hielo perfilados en el pasto.
En el tren, una señora contaba la historia de que cerca de un mercado habían caído semillas de tomate en una alcantarilla y había crecido una planta grande que nadie había cortado.
Ayer fue mi cumpleaños, fuimos a Girona c:
Mis recuerdos de mi primer amiga: tenía un perico que decía “¡Héctor! ¡A comeeeer!” y cuando era navidad ponía un nacimiento enorme debajo de la escalera, y el lago era un espejo. Y el techo de la cocina, su papá lo había pintado con rayas de colores como si fuera un arcoiris.
El libro que tenía en la mesita de cama estaba muy desgastado y nunca lo había leído, cada vez que comenzaba a leerlo se dormía, por eso lo tenía ahí, para las noches en las que el sueño no llegaba. Y cuando lo soltaba –ella ya dormida– caía, se doblaba, se maltrataba y parecía haber sido leído muchísimas veces pero ni siquiera una había sido.
Por lo menos se puede decir esto, de algo debe valer el que no es un libro que nunca leyó y además se quedó nuevo en el librero, es un libro que siempre trató de leer y recibió el mismo trato de un libro favorito.
Volteé al cielo y las hojas de la palmera brillaban, pensé “qué bonitas, son tan lisas, parecen hechas de plástico” y qué triste es que mis analogías de la naturaleza las haga comparándolas con materiales sintéticos, apenas este año probé las castañas y hace unos días me enteré que las nueces nacen en árbol, encerradas en una bola verde.
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